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Estos días estoy desarrollando con IA una aplicación para los entrenamientos presenciales de entaina. Estoy haciendo la primera versión para probarla yo, con la idea de compartirla después con el equipo de entrenadores.

Quiero una grabadora que grabe sin conexión, permita marcar momentos de la conversación y genere una transcripción revisable.

En entaina ya tenemos automatizado el proceso para digerir el contenido de los entrenos. La idea es que la app identifique el entrenado con la conexión al calendario, envíe la transcripción automáticamente y nos facilite así el seguimiento de las personas que entrenamos.

Quizá tú tengas algo parecido, aunque nunca te hayas planteado hacer una aplicación: esa hoja auxiliar que completas después de exportar un informe, o la información que reúnes cada lunes saltando entre varias herramientas.

La semana pasada te contamos cómo construimos CReaM, el CRM de entaina. Con esta app aparece otra escala: una herramienta ajustada a los pasos de un trabajo concreto.

Cuando baja el esfuerzo de construir ciertas herramientas, algunas necesidades pequeñas empiezan a merecer una solución propia.

Hoy ya puedes crear pequeñas herramientas interactivas conversando con una IA. Una app nativa como la que estoy preparando exige más trabajo, instalación y pruebas. Pero se amplía el margen para probar soluciones que antes habrías descartado por el esfuerzo que suponían.

Una herramienta pensada para muchas personas suele ofrecer opciones para necesidades distintas. Tú utilizas una parte y completas el recorrido con tus propios apaños. Una solución personal puede recoger justo los datos, las reglas y los pasos que necesitas.

A eso me refiero aquí con hiperpersonalización. El ajuste puede llegar hasta qué información ves, cómo la comparas y qué necesitas hacer después.

Por ejemplo:

  • Un dashboard, o cuadro de mando, que reúna los indicadores y compromisos que revisas antes de tu reunión del lunes, en el orden en que tomas las decisiones.

  • Un informe que permita explorar los mismos datos cambiando unas pocas hipótesis: qué ocurre si una incorporación se retrasa o si un proyecto empieza antes.

  • Una microapp, una aplicación pequeña, para cerrar los gastos de tus viajes: añades los tickets, revisas los importes y obtienes la liquidación en el formato que pide tu empresa.

Son ejemplos de lo que podrías construir. El valor de cada uno depende del trabajo que te resuelva.

Con Alfred, mi asistente, estoy trabajando en poder continuar por voz, desde donde esté, lo que empiezo en el ordenador. Por ejemplo, hablar con él mientras voy en el coche para seguir pensando una propuesta o dejarle un encargo. Quiero que conserve el contexto de lo que estamos haciendo y encontrar después ese trabajo cuando vuelva al escritorio. Esa continuidad es lo que estoy intentando resolver.

Si te resuelve una necesidad frecuente, una herramienta puede merecer una prueba aunque solo vayas a utilizarla tú.

La cuenta incluye también lo que viene después. Hay que comprobar que funciona con tus datos, corregir los fallos y mantenerla cuando algo cambie. Antes de construir, merece la pena revisar si una herramienta que ya tienes resuelve la necesidad con un pequeño ajuste.

Yo empezaría por una tarea frecuente y acotada. Escribe qué necesitas conseguir, con qué información y cómo comprobarás que el resultado sirve. Esa descripción ayuda a decidir cuánto merece la pena construir y evita que una pequeña solución se convierta en otro proyecto que atender.

En los entrenamientos de IA de entaina trabajamos contigo sobre tus tareas reales para identificar estas posibilidades, probarlas y valorar cuándo compensan.

Si tienes un apaño de esos que repites cada semana, reserva una llamada de orientación de 25 minutos. Nos cuentas cómo lo haces hoy y vemos qué tendría sentido probar.

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