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El plan sabe de triatlón
El entrenador sabe de ti

Entreno triatlón casi a diario, y cualquiera que haya entrenado con un plan de una app conoce la sensación. El plan es correcto: series el martes, rodaje suave el jueves, tirada larga el domingo. Lo escribió alguien que sabe mucho del deporte. El problema es que lo escribió para nadie en particular.
El plan no sabe que anoche dormiste cuatro horas, que el sóleo lleva una semana avisando ni que tu carrera es dentro de seis semanas. Un entrenador de verdad sí lo sabe, y por eso con la misma sesión del martes delante toma otra decisión: hoy la mitad, y las series el viernes.
Mismo deporte, mismo atleta, mismo día. Lo que cambia el resultado es cuánto sabe de ti quien te lo prepara.
Llevo semanas viendo el mismo patrón en algo que no tiene nada que ver con el deporte: las notas de las reuniones.
Hoy transcribir una reunión y sacar un resumen automático lo hace cualquier herramienta, y está bien que así sea. Pero fíjate en qué devuelve: qué se dijo, quién dijo qué, los acuerdos. Es el plan de la app. Correcto, escrito para nadie: el mismo resumen le llega igual a las cinco personas que estaban en la sala, y a las cinco les sirve igual de poco.
Las notas que a mí me cambian el día son otras. Mi asistente lee la misma transcripción que leería cualquier herramienta, pero la cruza con lo que sabe de mí: qué dejé a medias, qué me comprometí a entregar la semana pasada, qué decisiones tengo abiertas y con quién. Del acta genérica sale "se acordó revisar la propuesta"; de mis notas sale "esto desbloquea lo que tenías parado desde el jueves, esto contradice lo que decidisteis el mes pasado, y esto te toca a ti antes del viernes". La reunión es la misma. El resumen habla de la reunión; las notas hablan de ti.
Y hay un efecto secundario que no vi venir. En la reunión ya no elijo entre escuchar y registrar, ese viejo equilibrio en el que cuanto mejor era el acta menos presente estabas en la conversación. El registro sale solo, así que mis notas a mano han cambiado de oficio: ya no persiguen lo que se dice, ordenan lo que pienso mientras se dice. Una duda, un esquema, una flecha entre dos ideas. Estoy en la reunión mirando a quien habla, no a mi cuaderno.
Una condición para que esto funcione, y es trabajo tuyo: el entrenador tiene que conocerte, y eso no viene de fábrica. Las notas personalizadas existen porque hay un contexto acumulado sobre mí que la máquina puede leer, y ese contexto se alimenta en la media hora diaria de la que te hablé la semana pasada. Sin ese trabajo previo, la mejor herramienta del mundo te devuelve el acta genérica con otro formato.
Si al salir de tu última reunión importante lo que te llevaste hablaba de la reunión y no de ti, esto es de lo primero que montamos en los entrenamientos, y se nota en la primera semana.
Reserva una llamada de 25 minutos y te enseño cómo quedarían tus notas con tus reuniones reales.