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TL;DR (3 líneas): BCG ha preguntado a 563 directivos y concluye que una dirección bien preparada da a su empresa tres veces más ventaja competitiva que un despliegue de IA muy maduro. Compartimos el diagnóstico. No compartimos el camino que sugiere el estudio, más optimismo y más uso diario de la herramienta, cuando lo que suele faltar en un comité es criterio para entender lo que aprueba. Te proponemos pasar tres preguntas a la última decisión de IA que hayas firmado.

BCG publicó el 29 de septiembre un estudio hecho con 563 directivos de empresas de varios países y sectores. Las empresas cuyos directivos están bien preparados para la IA declaran una mejora de su rendimiento competitivo del 66 %, frente al 20 % de las que solo tienen un despliegue de IA muy maduro, más del triple.

Cuando coinciden una dirección preparada y una IA muy madura, la mejora llega al 80 %, apenas 1,2 veces la que da la dirección preparada sola. Nuestra lectura es que, si hay que elegir, conviene empezar por quien se sienta en el comité y no por lo que se haya instalado.

Para BCG, un directivo preparado explica adónde quiere llevar la IA, da ejemplo trabajando con ella y vigila sus límites de equidad, privacidad, calidad y seguridad. Y lo defiende con una frase que compartimos, que si un directivo no usa nunca la IA no puede valorar con credibilidad dónde ayuda y dónde falla, ni qué salvaguardas necesita.

Después señala tres conductas que se dan más entre quienes dirigen una empresa con la IA madura. Los directivos muy optimistas tienen 1,9 veces más probabilidad de dirigirla. El 45 % de los que usan la IA a diario en su trabajo la dirigen, frente al 19 % de los que la usan poco o nunca. Y quienes dedican más del 10 % de su tiempo a aprender sobre IA por su cuenta (leer, formarse, reflexionar) tienen 1,7 veces más probabilidad.

Estamos de acuerdo en el diagnóstico. El cuello de botella de la IA suele estar en la mesa donde se decide antes que en la tecnología, y un directivo que no la ha probado nunca no puede juzgarla.

No estamos de acuerdo en la receta que se desprende de esas conductas. El optimismo y el uso diario dicen cuánto se usa la herramienta, y las horas de aprendizaje dicen cuánto tiempo se le dedica, no qué se aprende. Un directivo puede resumir sus correos con un asistente todas las mañanas y seguir sin saber qué preguntar cuando un proveedor le presenta un agente. Usar la IA cada día no enseña a evaluar lo que se aprueba. Y el optimismo sin criterio aprueba pilotos con más facilidad, cosa que no los hace mejores. Además son correlaciones y pueden funcionar al revés, porque donde la IA ya está madura el directivo la tiene a mano y la usa más.

En las empresas con las que trabajamos la escena se repite. La dirección aprueba las licencias y el director general, que ya las usa para preparar reuniones, sale convencido. Al poco llega un proveedor con un agente que promete encargarse de una parte del negocio. En la mesa nadie pregunta qué pasa cuando el modelo se equivoca, qué datos toca ni cómo se sabrá si funciona. El piloto se aprueba por entusiasmo, sin criterio de parada, y meses después sigue vivo sin que nadie decida nada.

Por eso defendemos que la formación en IA empiece lo más arriba posible y por los fundamentos. Las herramientas cambian cada pocos meses, y saber qué hace un modelo de lenguaje, dónde falla, qué es un agente y cuándo cerrar un piloto no caduca. Un piloto existe para decidir si sigue o se cierra, y esa decisión solo la toma bien quien entiende lo que aprobó.

Esta semana coge la última decisión de IA que hayas firmado, sea una licencia, un piloto o un proveedor, y contesta por escrito tres preguntas. Qué hace cuando se equivoca, en qué fecha y con qué dato sabréis si funciona, y qué tendría que pasar para pararla. Si alguna se queda en blanco, esa es la parte de la preparación que BCG no mide.

Ese criterio es lo que trabajamos en Liderando con IA, un curso presencial para directivos y empresarios que va de fundamentos antes que de herramientas. Empieza en el aprendizaje automático clásico y llega a los agentes, pasando por cómo evaluar los modelos con criterio, los pilotos en empresa y el marco ético y legal, y sales con un mapa concreto de tu situación, tus oportunidades y tus pilotos. La edición de noviembre son tres jueves, el 12, el 19 y el 26, de 17 a 21 h en Madrid Centro, en grupos de 8 a 16.

Liderando con IA, tres jueves de noviembre (12, 19 y 26), en Madrid de 17 a 21 h

Si haces el ejercicio, contesta a este correo y cuéntanos qué pregunta te costó más.

Referencias

  • BCG, "The Three Dimensions of Leadership for the AI Era", 29 de septiembre de 2026, de Brittany Heflin, Gabriella Kellerman, Robert Werner, David Martin, Julia Dhar y Vladimir Lukic. Encuesta de 2026 a 563 directivos (22 % consejeros delegados, 47 % otros cargos de la alta dirección y 31 % vicepresidentes y directores) de empresas de 10 millones a más de 10.000 millones de dólares de facturación, de once mercados y varios sectores; 26 corresponden al mercado de España. Las cifras salen de las respuestas de los encuestados y BCG no explica cómo calcula la mejora. El artículo no da fechas de campo ni el cuestionario.

  • Contrapunto. EY, CEO Outlook, 1 de octubre de 2026, encuesta a 1.200 consejeros delegados de grandes empresas hecha en agosto y septiembre. El 47 % dice que su organización no desarrolla habilidades al ritmo de la IA y el 72 % cree que en tres años la falta de habilidades frenará su crecimiento más que el acceso a capital. Si el hueco de habilidades afecta a toda la organización, empezar solo por la dirección puede quedarse corto.

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