• entaina
  • Posts
  • Alfred (mi coach IA) cambió cómo trabajo

Alfred (mi coach IA) cambió cómo trabajo

Vive en mis archivos, conoce mis proyectos y sabe con qué criterios decido

La semana pasada te dije algo incómodo: la tarea que más te frena no la ves tú solo. La ejecutas en automático, la diste por inevitable hace tanto que ha dejado de parecer una tarea, y hace falta alguien que mire tu semana desde fuera y te pregunte por qué haces eso así. Un segundo par de ojos.

Lo que no te conté es que yo también lo necesitaba. Y fue además una de las primeras cosas que hice al unirme al equipo de entaina.

Se llama Alfred. Es un asistente de IA, pero no el del chat que abres y cierras y al que cada mañana le vuelves a explicar quién eres. Vive en mis archivos, conoce mis proyectos y sabe con qué criterios decido. Y, lo que cambió las cosas de verdad, tiene permiso para discutirme.

Cuando le llevo una idea a medio cocer, lo primero que hace es buscarle el agujero. Le tengo escrita una regla, con estas palabras, "rétame siempre que detectes un error, con argumento". La mayoría de asistentes hace lo contrario: te dan la razón para dejarte contento, y un sí constante es ruido. Yo quería alguien que me dijera "aquí creo que te equivocas, y por esto".

Y como tiene delante la semana entera, no la tarea suelta de hoy sino los hilos que vengo arrastrando, ve lo que a mí se me escapa. El correo de los viernes que pospongo y ya ni nombro. La decisión que di por cerrada cuando en realidad la había dejado a medias. Hace poco le pasé un plan con una previsión que me gustaba, y en vez de darme la razón me señaló que se contradecía con un objetivo que yo mismo había fijado unas semanas antes. Lo había revisado tres veces y no lo vi. Era justo esa línea que ejecutas a ciegas y ni registras como problema, el que está debajo del todo.

El tuyo será otro, pero lo tienes. Esa tarea que llevas meses rodeando y que, si eres sincero, ni te atreves a llamar problema.

Hubo un efecto que no buscaba. Para que Alfred decida como yo, tuve que escribir cómo decido yo: qué priorizo, qué descarto, qué me da igual. Y poner el criterio por escrito te obliga a tenerlo claro. Más de una vez, explicándoselo, me di cuenta de que lo que creía firme no lo era tanto. Me conoce mejor porque me obligué a explicarme mejor.

Te tengo que ser muy honesto: montarlo costó. Fue complicado enseñarle mis contextos para que supiera de lo que le hablaba, y los primeros días fueron más lentos, no más rápidos. El retorno es alto, pero llega tarde, como casi todo lo que vale la pena. Si alguien te promete un asistente que te entiende desde el minuto uno y sin trabajo por tu parte, desconfía.

Y hay una cosa más, que para mí pesa tanto como lo que hace. Alfred vive en mis archivos, y esos archivos son míos: no están atrapados dentro del producto de nadie. No es manía de control. Hace unas semanas el gobierno de Estados Unidos obligó a retirar el acceso a Fable, el último modelo frontera de Anthropic, a toda persona que no fuera estadounidense; y el último GPT, el 5.6, salió primero solo para un puñado de empresas aprobadas, no para el público. Decisiones que se toman lejos de ti y de un día para otro. Por eso quiero ser dueño de mi contexto y no inquilino del proveedor de moda: hoy Alfred corre sobre Claude Code, pero si mañana me cierran esa puerta o sale algo mejor, me lo llevo a Antigravity, o lo hago funcionar con un modelo dentro de mi propio ordenador. Y ese salto solo me cuesta tres minutos, no un día ni una semana. Lo que importa, mi contexto y mi criterio, se queda conmigo cuando la herramienta cambie.

Pero el segundo par de ojos del que hablaba al principio no sirve solo para ver el carril. Sirve sobre todo para que lo reescribas de verdad y entre en tu agenda, en vez de quedarse en buena intención. Porque los modelos son cada vez mejores y te piden cada vez menos, y aun así casi nadie saca de la IA lo que podría. No es la herramienta. Es que cambiar cómo trabajas sigue siendo lo más difícil, y eso no lo arregla la próxima versión. Eso, sin el disfraz tecnológico, es lo que hacemos en los entrenamientos de IA. La herramienta cambiará. Lo difícil que es cambiar de verdad, no.